Rinoplastía

La rinoplastia se refiere a la cirugía plástica y estética de la nariz.

La cirugía tiene como finalidad modificar la forma de la pirámide nasal ya sea parcialmente o en su totalidad. Algunas veces la intervención puede estar también destinada a corregir eventuales problemas de respiración nasal.

Una rinoplastia puede efectuarse en forma aislada o bien, en caso necesario, ser asociada a otro procedimiento quirúrgico facial como por ejemplo la mentoplastia (modificación del mentón, a veces realizada durante la misma intervención para mejorar el perfil de la cara).

La intervención quirúrgica tiende a remodelar la nariz en su aspecto estético.

Consiste en corregir específicamente los defectos nasales, sean éstos congénitos (presentes desde el nacimiento), secundarios a traumatismos o accidentes, o simplemente debido a los cambios que ocurren con el proceso natural de envejecimiento.

El objetivo de esta intervención consiste en obtener una nariz de aspecto natural, armoniosa con respecto a los demás elementos anatómicos del rostro y acorde con lo que el paciente espera como resultado.

Observación

La presente información está inspirada en documentos elaborados por la Sociedad Francesa de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética y la Sociedad Paraguaya de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética.

Aquí usted encontrará datos sobre esta intervención quirúrgica. Esto es sumamente importante para una toma de decisión con perfecto conocimiento del caso.

La práctica de la Medicina y Cirugía no es una ciencia exacta. En la gran mayoría de los casos se obtienen buenos resultados, sin embargo, como en toda intervención quirúrgica, pueden aparecer inconvenientes inesperados. Esta situación puede producirse sea cual fuere el tipo de cirugía, estética o reconstructiva, y sea cual fuere el cirujano elegido.

Le aconsejamos una lectura completa y detallada y una reflexión profunda y sin apuros antes de tomar alguna decisión.

Definición, Objetivos, Conceptos

La palabra “rinoplastia” se refiere a la cirugía plástica y estética de la nariz.

La cirugía tiene como finalidad modificar la forma de la pirámide nasal ya sea parcialmente o en su totalidad. Algunas veces la intervención puede estar también destinada a corregir eventuales problemas de respiración nasal.

Una rinoplastia puede efectuarse en forma aislada o bien, en caso necesario, ser asociada a otro procedimiento quirúrgico facial como por ejemplo la mentoplastia (modificación del mentón, a veces realizada durante la misma intervención para mejorar globalmente el perfil de la cara).

La cirugía tiende a remodelar la nariz en su aspecto estético. Consiste en corregir específicamente los defectos nasales, sean éstos congénitos (presentes desde el nacimiento), secundarios a traumatismos o accidentes, o simplemente debido a los cambios que ocurren con el proceso natural de envejecimiento.

El objetivo de esta intervención consiste en obtener una nariz de aspecto natural, armoniosa con respecto a los demás elementos anatómicos del rostro y acorde con lo que el paciente espera como resultado. Cada persona es única y no se debe pretender la obtención de una “nariz de actor” en un rostro que no le va. Esa nariz debe ser compatible con el rostro del mismo paciente.

Mediante incisiones (cortes) discretas y disimuladas en la nariz se realizan gestos de re-modelaje de huesos y/o cartílagos que forman parte del esqueleto nasal, responsables de la forma particular de cada nariz. La piel que recubre este esqueleto debe readaptarse a la nueva forma del mismo gracias a su elasticidad, acomodándose así a las modificaciones aportadas por la cirugía. Este último punto resalta la importancia de la calidad de la piel para la obtención del resultado final.

Una eventual desviación del tabique nasal responsable de una “dificultad para respirar por la nariz” puede ser tratada durante el mismo acto quirúrgico.

La cirugía está destinada tanto al hombre como a la mujer, puede ser efectuada una vez obtenido el crecimiento final de la nariz, es decir aproximadamente a partir de los 16 años de edad.

Antes de la Cirugía

Las motivaciones y solicitud del paciente deben ser bien analizadas.

Se debe informar al especialista sobre los aspectos de su nariz que le disgustan y qué le gustaría a usted conseguir con la cirugía.

La Rinoplastia puede mejorar su apariencia y elevar su autoestima, pero no podrá necesariamente modificar su imagen con el fin de obtener un ideal de vida imaginado por usted mismo, o modificar la forma en que otras personas se relacionan con usted.

La intervención tiene sus límites, no aporta ideales inalcanzables.

Antes de tomar la decisión de operarse, medite cuidadosamente acerca de sus expectativas y discútalas con su cirujano.

Los mejores candidatos para una rinoplastia son personas que gozan de buena salud física, que son emocionalmente estables y que están buscando mejorar su aspecto físico pero al mismo tiempo son realistas acerca de los alcances de la cirugía.

No debe olvidar contarle al cirujano sobre sus antecedentes, en particular si tuvo cirugías previas en la nariz o si hubo traumatismos en esa zona.

En esta consulta el médico realizará un examen físico detallado de la nariz, del rostro y un examen general que le permitirá evaluar los alcances que se pueden obtener con una eventual cirugía. Seguidamente éste le informará si ese cambio que usted desea es o no es posible.

El paciente debe consultar con fotografías recientes que incluyan el rostro completo (primer plano del rostro, formato 15x20cm). Estas deben ser tomadas de frente, de perfil derecho y de perfil izquierdo. Las fotografías servirán al cirujano para una mejor comprensión de los cambios que el paciente realmente anhela, y para una planificación de los gestos quirúrgicos a realizar con mutuo acuerdo entre médico y paciente.

Una consulta clínica preoperatoria será necesaria (a más tardar 48 hs antes de la cirugía) así como la realización de análisis pre-operatorios de rutina solicitados por el médico especialista.

Los medicamentos como la aspirina® o que contengan ácido acetil salicílico (AAS por ejemplo) deben ser suspendidos como mínimo 10 días antes de la intervención quirúrgica.

En el caso de pacientes fumadores, el tabaco debe suspenderse al menos 1 mes antes de la cirugía.

Los anticonceptivos orales o inyectables deberán ser suspendidos también al menos 1 mes antes de la cirugía.

En caso de cirugía con anestesia general o con sedación es fundamental que el paciente esté en ayunas (incluye comidas o bebidas) durante como mínimo 6 horas antes de la intervención.

Anestesia e Internación

La cirugía puede realizarse bajo anestesia general, o en algunos casos bajo anestesia local y sedación.

La intervención puede ser realizada en forma “ambulatoria”, es decir, una hospitalización del día (alta el mismo día de la cirugía), luego de algunas horas de observación por parte del equipo médico.

En algunos casos una corta hospitalización puede ser necesaria. En esta última situación el paciente se interna el día de la cirugía (ocasionalmente la noche antes de la intervención) y se autoriza el alta generalmente al día siguiente de la intervención o a las 48 horas según criterio médico.

La Cirugía

Cada cirujano adopta una técnica operatoria propia a la que él está acostumbrado o según la escuela en la cual se formó. Este realiza adaptaciones para cada caso que permiten corregir los defectos y obtener los mejores resultados. De esta manera, es muy difícil sistematizar la intervención quirúrgica. Sin embargo, podemos citar algunos principios básicos de la cirugía:

Clásicamente, las incisiones pueden estar disimuladas en el interior de la nariz o algunas veces en la parte interna del labio superior (por dentro de la boca), resultando así una cicatriz que no se ve por afuera.

No obstante, algunas incisiones externas pueden ser necesarias: éstas se disimulan ya sea en la base de las alas de la nariz o en la columela (pilar que separa las dos alas nasales). En este último caso se trata de una rinoplastia “abierta” (desnudando la estructura osteo-cartilaginosa de la nariz), útil en las deformaciones importantes de la nariz o en algunas re-intervenciones quirúrgicas.

A partir de estas incisiones, la pirámide osteo-cartilaginosa de la nariz (esqueleto nasal) es descolada o separada de la piel que la recubre al exterior y de la mucosa que la tapiza en el interior.

Una vez aislado, el esqueleto nasal puede ser moldeado o esculpido según el programa planificado. Esta etapa fundamental puede realizarse a través de numerosos procedimientos que serán efectuados según el tipo de deformación a corregir y según las preferencias técnicas del cirujano plástico. De esta manera se podrá “estrechar” una nariz muy ancha, corregir un dorso nasal muy pronunciado (pico de loro), corregir una desviación, afinar la punta de la nariz, reducir la longitud de una nariz, etc. En algunos casos, injertos de cartílago o de hueso pueden ser necesarios para modelar una nariz, rellenar una depresión, sostener una porción nasal o mejorar la forma de la punta de la nariz.

Las incisiones son suturadas (cerradas) con hilos finos, reabsorbibles (sobre todo en caso de incisión interna) o no reabsorbibles (generalmente en caso de incisión externa).

Unas “mechas” serán colocadas en las fosas nasales (taponamiento nasal). Unas bandas adhesivas serán aplicadas sobre la piel de la nariz para moldear esta última. En caso necesario una férula de protección, de yeso u otro material, podrá ser colocado sobre el dorso de la nariz.

En caso de corrección del tabique nasal puede además ser necesaria la fijación de una férula (o contensor) a cada lado del tabique.

En cuanto a la duración de la cirugía, ésta puede variar según los gestos necesarios para la obtención del resultado deseado (1 a 2 horas y media aproximadamente).

El Postoperatorio

En el postoperatorio puede haber una ligera sensación dolorosa pero es más bien una molestosa dificultad para respirar por la nariz la que predomina durante los primeros días (debido a la presencia del taponamiento nasal).

Se observa, sobre todo en la zona de los párpados, la aparición de edema (hinchazón) y equimosis (moretón) cuya duración varía de una persona a otra.

Se recomienda reposo y evitar los esfuerzos durante los primeros días (evitar estornudos y no sonarse la nariz). No hay que frotar la nariz.

El taponamiento nasal es retirado a las 48 o 72 horas. La férula del dorso (yeso u otro material) se retira al décimo día. Las férulas contensoras del tabique nasal se retiran entre la segunda y tercera semana de postoperatorio.

La nariz estará aún hinchada a causa del edema. De la misma manera las molestias al respirar por la nariz estarán aún presentes debido al edema de la mucosa nasal y a la probable formación de costras en el interior de las fosas nasales.

Los estigmas de la cirugía se atenuarán progresivamente, permitiendo el retorno a una actividad socio-profesional normal después de algunos días (2 o 3 semanas).

El deporte, los ejercicios extenuantes y las actividades violentas deben evitarse durante los primeros 3 meses. Durante este período tampoco debe frotarse la nariz.

Resultado

La espera de 2 a 3 meses es necesaria para percibir el resultado de la intervención, teniendo en cuenta que el aspecto definitivo de la nariz será obtenido recién a los 6 meses o 1 año (evolución lenta). Por este motivo, el paciente debe tener paciencia, hay que saber esperar a que los fenómenos cicatriciales actúen definitivamente para juzgar el resultado.

Generalmente el resultado es muy próximo del proyecto establecido en el preoperatorio.

La intervención quirúrgica aporta una mejoría morfológica y estética generalmente apreciable, así como un beneficio psicológico interesante.

Las modificaciones aportadas por la rinoplastia son definitivas, y sólo ocurrirán modificaciones menores y tardías relacionadas con el proceso natural de envejecimiento (tal como ocurre con cualquier nariz que no fue operada).